Una pila de tela reunida en la esquina del espacio de trabajo.
Restos del pasado que no podía tirar y telas sin usar que esperaban tranquilamente su turno.
Los hurgo sin ningún plan.
Aunque siempre han estado cerca, inesperadamente ofrecen una sensación fresca.
Un poco más tarde, recuerdo las piezas que ya no existen y la sensación que tuve cuando adquirí por primera vez esos materiales.
Entre esas dos sensaciones, algo nuevo comienza a surgir.
A partir de ahí, la alegría me invade y mis manos empiezan a moverse solas.
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Una pila de telas amontonadas en la esquina del taller.
Restos del pasado que no me atrevo a tirar y telas sin usar esperando a ser utilizadas.
Pescarlos sin rumbo
Aunque siempre ha estado cerca, es una experiencia sorprendentemente fresca.
Un poco más tarde recordé las obras que ya no están disponibles y la experiencia que tuve al adquirirlas.
Entre estas dos experiencias surge algo nuevo.
Desde allí, la alegría mueve las manos.